jueves, 17 de junio de 2010

Pon las alas contra el viento no hay nada que perder...


13/12/2008 4:14 pm

Justo ahora me siento vacía, pienso demasiado, pero no pienso nada. Sólo doy círculos sobre el mismo punto, la soledad. Maldita soledad, maldita distancia, maldito dolor. Aferrarse nunca, pero nunca, es bueno por que las personas fallan y se alejan, como buenos seres humanos imperfectos. Esto es parte de la vida, así que bueno debo suponer que sufrir también lo es... ¿Qué hay de complicado en prestar atención a alguien por 5 minutos? A mí no me cuesta, a menos claro que ese alguien me haya ignorado. Personalmente prefiero dar antes que recibir, pero es que hay momentos en los que aquellos que más quieres te dan en la herida y sientes que te ahogas, que el mundo se derrumba, que nada vale la pena, que ¿para qué esforzarte? si ni siquiera importas. En esos momentos el mundo se congela y se convierte en un lugar frío y hostil en el que sólo prosperan la amargura y el rencor, sin embargo el rencor se desvanece pero la amargura sólo se acumula más y más, se junta con los celos y crea una coraza impenetrable, cuando te das cuenta ya es demasiado tarde, ya no eres tú, sino que eres una gran y pesada farsa tan estructurada por fuera y tan desastrosa y débil por dentro.

No se puede querer, no, ya no, el simple hecho de sentir simpatía resulta aterrador, pero aún así hay personas que no puedes evitar, porque su calidez y su cariño son tan constantes que no les puedes esquivar, entonces las nuevas amistades florecen y crecen, pones todo por no aferrarte, dando como resultado que cada abrazo, cada "te quiero" sean más y más dolorosos. Este dolor no mejora sólo sigue doliendo pero a la vez te hacen tan feliz ese abrazo, ese "te quiero", te hacen sentir vivo de nuevo, como si el mundo se derritiera, por un instante, pero en estos instantes el mundo es tan magnífico, tan agradable, en ese momento recuerdas lo que solías ser y lo bien que se siente sonreír, recuerdas lo que se siente ser feliz. Pero el dolor sigue ahí y tal parece que no hay nada que hacer contra él, no hay forma de combatirlo. A pesar de ello te das cuenta que si existen otras personas, unas pocas pero que siempre han estado allí, su cariño no duele, reconforta, te acompaña y te escucha. No quiero decir que aquellos que te hirieron o se alejaron, no te hayan querido, simplemente la vida te los dio por un tiempo determinado, pues eran edición limitada, pero no te los dio para que no vieras a los que te dio sin plazo, sino para que los valorarás más.

Ojalá el dolor, las lágrimas y el sufrimiento desaparecieran con sólo escribirlo, pero no es así, llevaré esta cruz a cuestas hasta que el tiempo lo decida, o hasta que mis ojos se sequen y ya no quede nada más.

No hay comentarios:

Publicar un comentario