jueves, 17 de noviembre de 2011

Not Again

Vueltas en círculos, vista borrosa, fatiga infinita. Nada más agotador que pedir ayuda, nada más desesperante que no encontrar la salida. Todas las herramientas, todo el apoyo al alcance de tu mano, a tan sólo un consejo de distancia. Tan cercano y tan distante. 

El tiempo se dedica a pasar, mi mente a no pensar, a evadir la realidad, a buscar un escape ¿Cuándo caminar se hizo tan difícil? ¿En que momento perdí mi horizonte? ¿A dónde fueron a esconderse los sueños tantos, las metas incontables? ¿En qué punto exacto me perdí? Irónicamente ¿Dónde estoy que no me encuentro? Ya no tengo fuerzas, no hay... No hay nada, pero todo está, cada pieza en su exacto lugar, pero me falto yo misma. Extraña situación, es complicado el asunto, muy delicado, especialmente cuando las soluciones parecen tan escasas y las respuestas prácticamente inexistentes.

Nada tan frustrante como no poder comprender, nada peor que ser incapaz de explicar qué es lo que se siente. Cada pensamiento, cada experiencia, cada plan expuesto con tal fluidez, tanta facilidad para hablar cuando es ese el tema a tratar, pero no hay cosa en este mundo que se compare al miedo, al pavor si no es sobre ello la discusión. El nudo en la garganta, la onda de calor, la presión en el rostro, el sudor frío en las manos y esa confusión en el pecho, esa sensación tan desagradable, patética y dolorosa que no deja pensar, que me paraliza al actuar. Supongo que como todo lo pasado esto tiene un final, una conclusión, un cierre, sólo espero que sea pronto, que el tiempo no alargue mi condena, ni prolongue mi sufrimiento.

Un dolor silente, una pena que adormece, que inutiliza,que  inmoviliza, Parece apatía, se siente como rebeldía, se pierde el sentido. A nadie lo deseo, pues no existe lógica capaz de comprenderlo, así como estoy segura de que no muchos pueden detectarlo.