domingo, 5 de abril de 2015

La Gata Verdosa (Cuento)

           
      Érase una vez en el reino felino, una hermosa aldea llena de vida con espléndidos habitantes, gatos esbeltos de brillante pelaje de todas las razas. Las razas todas sin excepción desde la más común a la más rara se presentaban en ejemplares maravillosos, hasta aquellas carentes de pelo eran como mínimo deslumbrantes. Los habitantes de la aldea Gatlinda vivían ajetreados en perfecta armonía, o al menos eso aparentaban, se pavoneaban de aquí a allá con cantidades infinitas de vanidad, arrogancia y un poco de egoísmo pero esto funcionaba a perfección dentro del equilibrio creado ya que no existía belleza que se superara la una a la otra, la competencia había desaparecido en los pasados años de discordia, época oscura según cuentan grandes sabios. Los años de discordia llegaron a su fin el día que la gata Destello impuso los cánones de las razas aceptadas en Gatlinda, sus normas eran sumamente estrictas y por medio de ellas fueron desterrados todos aquellos habitantes que no superarán la vara más alta, como consecuencia la aldea por siglos fue poblada, pues verán, por los gatos más hermosos del reino.
            La paz reinaba, hasta que un día un suceso extraordinario llegó. Había nacido una pequeña criatura, gatuna sin duda, pero con una belleza etérea, sublime, nunca antes vista, esto alarmó a la aldea, los jefes en extrema preocupación tomaron cartas en el asunto y acordaron que recurrirían a la ayuda de los sabios mágicos del oriente. Los sabios lanzaron un conjuro en la aldea que no permitiría a la hermosa gata verse con claridad y exactitud en ningún espejo, lago o reflejo, en su lugar encontraría una criatura poco agraciada y desagradable. Toda la aldea prometió guardar el secreto y no permitir que la verdad fuera descubierta.
            Nuestra protagonista Gamaranta, sí, esa criatura de belleza negada, era una pequeña gata verde, de ojos grandes y azules, de largo pelaje y cola esponjada, sus padres eran gatos siameses fundadores de la aldea y por si se lo preguntan en definitiva muy de acuerdo con la decisión de los jefes, desde muy temprano en la vida hicieron ver a su hija que no había nada extraordinario en ella, que era una más del montón, extremadamente común, que incluso se había realizado una excepción al no desterrarla al nacer junto con su familia por no calificar en los cánones de belleza, debido por supuesto al linaje, la historia y la honorable memoria de los siameses fundadores. Gamaranta vivió una vida de ser ignorada y vista de arriba hacia abajo, por compañeros, maestros, vecinos y todo aquel que se cruzara en su camino. Ya entrada en la gatuna adolescencia, una tarde de verano mientras estudiaba con ánimo, ya que se esforzaba mucho en resaltar en todo aquello que no dependiera de su aspecto, en un pequeño prado un poco a las afueras de la ciudad, alejada de cualquier aldeano, se tropezó con un gato forastero. Era la primera vez que Gamaranta veía un ejemplar como este, era un gato sin pelaje, pero no como los primorosos estirados de Gatlinda, este se veía algo desaliñado, cansado, pero con fuego en los ojos, rozagante de fuerza y algo así como un aura de libertad y confianza, al notarla el extraño parecía haber quedado sin palabras, lo cual ella atribuyó a su paupérrima contextura y aspecto, tras breves momentos de silencio e incomodidad el gato se presentó:
-Bella joven, disculpe la interrumpa, veo que se encuentra usted muy atareada solo buscaba una guía hacia el mercado de joyas de Gatlinda… ¡Ah! Pero que mal educado, discúlpeme. Tamino a sus órdenes.
Ante lo cual Gamaranta casi a carcajadas contestó:
-Yo soy Gamaranta, señor Tamino perdone mi reacción es que en lo de “Bella joven” me he perdido.- Dijo soltando una fuerte carcajada, intentando calmarse, con prontitud logró culminar diciendo- de verdad lo siento, pero con gusto lo guiaré a su destino.
Algo extrañado, pero sin duda intrigado, Tamino se dispuso a seguir a su guía. En el camino develó a Gamaranta que era un caballero de la corte real y venía de la capital del reino con unas encomiendas de la reina, que el viaje había sido duro y difícil pero que el haberla encontrado le había llevado a olvidar todos los por menores, ante esto se sintió levemente ofendida pensando que el extranjero buscaba tan sólo burlarse pero decidió dejarlo pasar y simplemente sonreír. Una vez en el mercado se formó una pequeña algarabía ante la llegada de Sir Tamino,  vendedores de aquí allá le llamaban, distraían y buscaban alejarle de su joven guía, entre aquel barullo lentamente logró alcanzar su destino, un puesto de esmeraldas de un gato de ángora, un poco anciano pero majestuoso y elegante. Al ver al caballero con falsa calma se acercó diciendo:
-¡Oh! Pero que dicha el verle, ha de ser usted el enviado por nuestra reina, aquí le tengo las piezas que me fueron ordenadas, en perfecto orden.- Al notar a Gamaranta prosiguió- Lamento mucho que esta pequeña le haya infortunado ya procederá a retirarse y no importunarle más, claro está porque debe regresar a su hogar, sus padres deben estar sumamente preocupados- Acto seguido acompaño a la joven lejos del puesto hacia la salida del mercado con esmeradas señas de partida, el caballero poco pudo hacer al respecto ante el alboroto que se había armado. El vendedor entusiasmado regresó prontamente – Disculpe mis modales es que debemos poner orden a los jóvenes, costumbres de la aldea.
            Tamino tomó su encomienda y se retiró resignado, con tristeza en los ojos emprendió sin descanso su retorno a la capital sin dejar de pensar el tono singular de ese verde pelaje que le había cautivado.
            Un par de años pasaron, Gatlinda se mantuvo como siempre, en armonía y paz, Gamaranta por su parte se había aislado, evadía los espejos y se escondía cada vez más alimentada por las palabras amargas de quienes le rodeaban, prefería alejarse, evitarles, pasaba horas en su alcoba soñando con un lugar distinto, donde nadie le señalara, se dedicaba a pintar retratos de paisajes hermosos y lugares distantes que veía en sueños y de vez en cuando los ojos audaces del caballero Tamino a quién no había podido olvidar desde aquella tarde, recordaba una y otra vez sus dulces palabras y uno que otro instante se daba el permiso de apoderarse de ellas de creerse bella y hermosa, no solo un poco cosa, se olvidaba que venían de él y tocaba su rostro se abrazaba a sí misma y de a pequeños ratos se daba el permiso de amarse, esto no duraba mucho ya que solía ser interrumpida por su madre que le enviaba por algún recado o simplemente chequeaba que hacía.
            Los días pasaban, uno en particular la despertó sobresaltada, se escuchaba una multitud fuera de la casa, saltó de la cama con rapidez y sin prepararse o la pijama quitarse se apresuró a salir. Para su sorpresa en su propio patio se encontraba una especie de junta solemne, conformada por sus padres, los jefes de la aldea, Sir Tamino y una adorable, a la vez que imponente, señora de extravagantes vestidos, así como fuera del patio se acumulaba lo que parecían ser todos los aldeanos, espectadores de un show interesante y polémico. Al parecer lo peor ya había pasado y su padre contestaba:
-Reina Destello, gran alteza mía, no ha sido nuestra intención, fue por el bien de la aldea ¡Debe entendernos! No teníamos elección.
La reina decepcionada les veía fijamente y apuntó:
-Hace mucho tiempo cometí el error de ceder ante su vanidad, pero no volverá a suceder. Era joven e impulsiva cuando permití que la superficialidad me arropara, impuse unos cánones e hice un daño irreparable, el pasado allí quedará pero no permitiré que dañen la vida de un inocente por sus pretenciones.- Los jefes empezaron a hablarle y excusarse ante lo que la reina destello los silencio en seco- ¡Basta ya! ¿Cuándo aprenderán? ¿Es que no han tenido suficiente? Decreto que sea removido el conjuro y que la joven Gatamaranta pueda ser desposada por Sir Tamino, siempre y cuando ella así lo desee. Fin de la discusión.
Gatamaranta sumamente confundida exclamó:
-¡Pero qué sucede! ¿Mamá? ¿Papá? ¿De qué están hablando? ¿Conjuro? Y… y… Sir Tamino ¿Usted ha pedido mi mano? ¿Qué clase de mal chiste es este? Esta vez se excedieron, ya no soporto que me maltraten así, no soy su burla ¿Me pueden explicar? ¿Alguien?
Todos la observaban con gran vergüenza, nadie se atrevía a pronunciar palabra hasta que finalmente su madre se acercó y decidió contarle todo, desde el día de su nacimiento, el conjuro, el acuerdo de la aldea hasta la pelea que se había dado porque a Sir Tamino se le había negado sin razón alguna el contactarla por mucho tiempo, ante lo que la misma reina se vio obligada a intervenir y por eso lo que veía. Gatamaranta con lágrimas en los ojos no lograba entender cómo era posible que le hubieran hecho tanto daño, al ver sus lágrimas la reina se pronunció:
-Nada de esto ha sido tu culpa, todos estos gatos han actuado de forma egoísta y cruel, por eso querida mía te pido que veas que toda esa fealdad que te adjudicaban pertenece a sus corazones que están manchados por la envidia y el odio, déjalo ir mírate una vez más con los ojos de tu corazón limpio y cristalino, vamos pequeña tan sólo observa.

Ante las órdenes de la reina un espejo fue acercado a la joven. Gatamaranta al verse por primera vez entendió que esas palabras que se había negado a creer eran todo lo que veía en ella, era hermosa, tal como había soñado, dulce y tierna, preciosa por donde viera. Luego de rato de observarse muchos aldeanos se acercaron de uno en uno a disculparse, algunos incluso rompían en llanto por la pena, la hermosa gata tan sólo los miraba a los ojos, sonreía y agradecía, la paz y el amor que llenaban su alma perdonaba a todo el que se le acercaba y a todo aquel que como un daño en su pasado recordaba. La propuesta de Sir Tamino fue aceptada y él y Gatamaranta vivieron felices para siempre. 

miércoles, 5 de junio de 2013

I'm all out of faith


Es increíble como sólo en los extremos me digno a escribir, a drenar, a plasmar en letras lo que siento. Aparentemente es la única forma en la que puedo comunicarme. Me he declarado en diferentes ocasiones como "Inepta emocional" si alguna vez han oído hablar de la inteligencia emocional bueno... ya saben a que me refiero y si no pues esta inteligencia se define (según lo que digo yo y punto) como la capacidad humana de afrontar relaciones, sentimientos, emociones y conflictos interpersonales, constantemente ligada al "amor" y la "amistad". Yo, este personaje que esta sentado redactando casi deshidratada de tanto llorar estúpidamente, carezco de esta capacidad o por lo menos si me hicieran un test de coeficiente intelectual emocional el resultado develaría seguramente algún tipo de tara porque los valores obtenidos serían ridículamente bajos. Imagínense pues lo frustrantes que pueden ser muchas cosas, cosas cotidianas que cualquier ser humano afronta con naturalidad, cualquiera menos yo. Y cuando la confianza se esfuma y se hacen notorias las discapacidades es fácil desanimarse, esa pesadez (otra vez), esas ganas de sólo dormir que poco a poco se convierten en un cansancio real... Comienzas a sentirte físicamente agotado, es increíble cómo trabaja nuestra mente "Hable ahora o somatice para siempre"... Muy acertado.

¿Cuántas veces he intentado corregir? ¿Cuántas veces he querido cambiar? ¿Cuántas veces no he fallado ya? ja... Parece absurdo seguir, se siente como una total pérdida de tiempo, parece imposible. Pero ahí está una vez más el miedo, esas ganas de aferrarse a algo que no puedes tener, la presión constante, el dolor, el malestar, el nudo en la garganta, la desesperación, los sueños interrumpidos con gran alarma, el despertarse nervioso y asustado... vivir agotado. Nada da resultado, los cambios pequeños no sirven de nada, porque no se entiende que de miles de esto se construye el mañana... Pero cómo hacerlo entender, mostrarlo, hacerlo visible... Todos los intentos, todos los avances se ahogan en los caprichos y en la ambición de lo grande que no llegará sin los pequeños pasos. Sí sólo se pudiera entender.

sábado, 2 de febrero de 2013

Remind me who I really am


Límites. Barreras. Fronteras. 

La dificultad en reconocer el descenso en caída libre requiere un esfuerzo, me atrevería a decir sobrehumano. La caída no es aterradora, sientes que vuelas, así que bien ¿Cómo se supone que puedas notar la diferencia entre "bueno o malo"? no es hasta que te estrellas en el concreto que es más que obvio, tarde pero obvio. 

Una vez dispersas las piezas no queda más que recolectarlas y poner todo en su lugar, seguir adelante una vez más, en principio no parece más que una tarea simplemente agobiante, agotadora y devastadora, pero con cada día que pasa (Claro esta labor lleva meses, quizás hasta años) se va transformando en una aventura. De las cenizas puedes empezar de cero, tomar lo que quieras, es una oportunidad más, otro chance para ser quién deseas ser, no lo que los demás esperan y exigen, es más tienes la oportunidad de literalmente, disculpándome de antemano por el vocabulario, mandarlos al carajo... Bueno no a todos, sólo a aquellos que más que apoyo son un obstáculo pesado y obstinado en tu camino, un desagradable e innecesario peso muerto en tu espalda. Una vez logras ponerte en pie y ser medianamente funcional la sensación de saberte capaz no tiene comparación.

Nunca he creído mucho en ese refrán popular de "No hay mal que por bien no venga" pero si creo que sin la oscuridad de la noche no podríamos ver las estrellas, ni jamás seríamos capaces de admirar la belleza de la luna en todo su esplendor con su tímida luz. Un hermoso cielo azul con un sol resplandeciente no es despreciado, pero quién honestamente podría mirar directamente al astro mayor sin quedar ciego, interesante analogía pero tan acertada. Si todo saliera como lo tenemos planteado, si nunca tropezáramos tendríamos nuestra visión, nuestra perspectiva distorsionada... Estaríamos probablemente ciegos.

Es tan asombrosa la capacidad que tenemos algunos, colocándome de primera en esa lista, para dejar nuestros sueños, ambiciones y esperanzas en una repisa empolvándose, dejándolos abandonados en el olvido, distraídos en cualquier tontería. Es encantador, divertido y a la vez preocupante la habilidad con la que no queremos entender que si lo que realmente somos no lo llevamos bajo la piel no lograremos nada... Siempre es más sencillo huir, no afrontar ni aceptarlo, ser otro, perdernos en mentiras y promesas falsas no requiere pensar, no exige ningún esfuerzo pero ¿Qué vida puede llamarse así sin nada por lo que luchar, por lo que abrir los ojos cada mañana ni por lo que anhelar un nuevo día? No existe, sería una mentira atroz y un insulto desperdiciar la existencia así. No tiene sentido, ni pies ni cabeza. Abrir los ojos, dolorosamente hermoso, duro despertar para admirar la belleza incomparable de la verdad.

miércoles, 12 de septiembre de 2012

What's the point in playing a game you're gonna lose?

"Yo no te rompí el corazón, tú rompiste el tuyo y al hacerlo rompiste el mío."

Y yo que creía haber perdido toda capacidad de sentir, me equivoqué. Una vez más de tantas... Me equivoqué, aún peor esta vez no sé cuánto tiempo me lleve perdonarme a mí misma por semejante error. No entra dentro de mi estrecha comprensión mental cómo me permití esto, quizás era simplemente inevitable, quizás este talón de Aquiles es lo que me tocaba encontrar, quizás era hora de que tuviera una debilidad. Tanto huir y esconderme del dolor para ésto, qué desagradable este vacío que siento en el pecho, no tiene sentido cómo puede doler, asfixiar, pesar tanto esta cosa que siento. Es nuevo y tan detestable.

El dolor es el precio que debes de pagar para obtener algo de esta vida, así de simple. Hay que arriesgarse, hay que dar saltos al vacío y sí, hay que entregar el corazón, echando a perder se aprende. Lástima que lo que echo a perder en este caso parece ser mi corazón, pero pensándolo bien en verdad no es así... En realidad he ganado más de lo que he perdido, amar te hace crecer, entender, mejorar. Los rencores aquí no tienen cabida, cuándo sientes tanto procuras no dejarte llevar por odios absurdos en los que sólo nos ahogaríamos en amarguras y miedos. Sería extender esta tristeza infinitamente, sería prolongar la nostalgia hasta que devore todas y cada una de las piezas de lo que tengo por corazón, sería sin lugar a dudas desvivirme día a día hasta que ya no quede más de mí que una sombra, un recuerdo, un lastre de lo que soy, una vaga memoria de alegría y juventud. Y todo esto sería terriblemente injusto. 

Tiempo al tiempo, paciencia, calma, un paso a la vez. Respiraciones hondas y lágrimas miles, día tras día se va desatando lentamente el nudo en la garganta, sólo temo profundamente que todas las murallas vuelvan reforzadas, que toda la frialdad se triplique mil veces y me encierren en un mundo al que no quiero regresar. La soledad nunca ha dejado de estar a mi lado, aparentemente haga lo que haga ella se aferra a mí siempre, es curioso que crean que le temo, no lo creo... Ella es mi amiga incondicional, estoy más que acostumbrada a ella.