domingo, 27 de diciembre de 2009

Must go on!


Arrgh! Disgustarse día a día, son tantos momentos ¿Acaso algo puede doler más que esto? Disgustarse con la vida, por ser tan ínsipida y básica, por ser tan cruel e impersonal, por tantas cosas; Disgustarse con los seres queridos porque están y porque no están, por hacer o dejar de hacer, en fin por todo. Nada más triste que ver un pequeño detalle y recordar aquello que tenías y que simplemente desperdiciaste, o caer en cuenta de que maravilloso, incorrecto e imposible es lo que tienes. El pasado es algo que pasó, que ya no es, que fue, pero cuan grande es el daño que te puede hacer, lleva a anhelar algo que simplemente es un futuro utópico, sólo un sueño, o te hace sentir con sus memorias una honda añoranza, imborrable y constante, un dolor latente que con tan solo una imagen, un aroma, un sonido, se vuelve tan expreso, tan palpable... Tan sólo mencionarlo y puedo sentirlo de nuevo, creo que no hay dolor físico que el ser humano pueda padecer que se compare a esto. Y ni hablar del Futuro con sus sorpresas y su cuestionable existencia... tan inestable e irresponsable, incapaz de dar la cara por lo planes fallidos, por las esperanzas pérdidas y los sueños dormidos. Futuro disgregante, cruel y distante, destructor de lazos y contructor de la nostalgia y la melancolía.


Presente, pues del presente no hay mucho que decir él es, está y siempre estará, hay que disfrutarlo dicen muchos, debemos vivir cada segundo como si fuera el último, cada día es un hermoso regalo, y blah blah blah muchas otras cosas como esas, tan absurdas puestas al lado del dolor proporcionado por el pasado y la angustia proviniente del futuro. Que fácil es malgastar el presente pensando el pasado y preocupándose por el futuro... bah!

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